Plaza de la Encarnacion
La Plaza de la Ecarnacion debe su nombre al convento de La Encarnacion, fundado en 1591 y ubicado en una zona que ocupaba la mayor parte de la Plaza de Regina. Otra de las plazas que constituían esta última plaza era la Plaza de Don Pedro Ponce. En la plaza de la Encarnación se ubicó, la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, hoy su iglesia es La Anunciación, que fue la capilla de la Universidad Hispalense hasta pasada la mitad del siglo pasado.
La Fuente de la plaza de la Encarnación se construyó en 1720 tras la reforma de la plaza. En 1811, y bajo la dominación francesa se decide derribar el convento para construir el Mercado de abastos de la Encarnación. Desde entonces, la plaza ha sufrido varias transformaciones hasta la actual vista y reciente modernización y peatonalización de la zona.
Se trata de una plaza ajardinada, en el que presiden dos grandes laurel de indias (Ficus microcarpa) que le da una peculiaridad al entorno con sus impresionantes figuras en torno a la fuente y palmera de cocos plumosos (Syagrus romanzoffianum), que se ha ido extendiendo en plantación por toda Sevilla. Actualmente se ha acerado el entorno para una mayor amplitud de la zona, donde se puede pasear y disfrutar de las vistas del Metropol Parasol de la Plaza.
Son incontables los restos romanos de los años 50-70 d.C. encontrados en las excavaciones de la Plaza de la Encarnación, piezas de incalculable valor histórico y que se han querido respetar y abrir al público en las modernas instalaciones del mercado de abastos, pues aquéllos pueden contemplarse desde el interior del Metropol Parasol, al igual que los mosaicos que adornaban las paredes de las casas. Lo mas frecuentes serán las lucernas romanas, lámparas romanas para iluminar las casas, con representaciones de luchas de gladiadores, escenas de caza, peleas de gallos o motivos ecuestres. Tambien se han encontrado máscaras de teatro que se usaban en sus interpretaciones.
Metropol Parasol
El Metropol Parasol nace en un concurso llevado a cabo por el Ayuntamiento de Sevilla, en su afán por convertir la plaza de la Encarnación en un museo-mercado que atrae tanto a turistas como ciudadanos de la ciudad. Se trata de un diseño del arquitecto Jürgen Mayer con la colaboración de Arup.
Seis grandes pilares soportan el monumental Mercado cubierto y climatizado, donde miles de personas pueden hacer sus compras y pasear por la amplia zona peatonal gracias a la sombra generada por la estructura de los parasoles. Es en el nivel más bajo donde se pueden ver los restos arqueológicos a modo de museo. Un restaurante en el conjunto, se convierte en una de las atracciones de visitantes.
El Metropol Parasol ha generado un cambio radical en el aspecto de la centenaria Plaza de la Encarnación, dando un giro de 180 grados a la monótona rutina arquitectónica de Sevilla, pero que sin embargo, no ha podido con la popular 'guasa' sevillana que lo ha bautizado como 'Champiñones' o 'Setas de la Encarnacion'.
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